El conflicto salarial entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las cámaras empresarias del transporte continúa sin resolución y mantiene en alerta a millones de usuarios que utilizan el transporte público. Luego de la audiencia realizada el último viernes, las partes acordaron volver a reunirse el próximo miércoles en un nuevo intento por destrabar la negociación paritaria y evitar una medida de fuerza.
Desde el sindicato que conduce Roberto Fernández descartaron que haya un paro de colectivos en lo inmediato, aunque advirtieron que el conflicto sigue abierto. “La próxima audiencia es el miércoles”, señalaron desde la organización gremial, mientras insisten en la necesidad de alcanzar un acuerdo que contemple una recomposición salarial y rechazan la posibilidad de que el aguinaldo sea abonado en cuotas.
Por su parte, las empresas sostienen que atraviesan un fuerte ahogo financiero y aseguran que no pueden ofrecer aumentos salariales hasta que la Secretaría de Transporte actualice la estructura de costos del sistema y redefina el esquema en torno a los subsidios. Esa postura mantiene estancadas las negociaciones y dificulta alcanzar un entendimiento entre ambas partes.
El clima de tensión no es nuevo. A mediados de junio, la UTA difundió un comunicado bajo el título “Los empresarios incumplen. El Estado abandona”, en el que responsabilizó tanto a las empresas como al Gobierno nacional por la falta de avances en la negociación. En ese documento, el gremio advirtió que, si no aparece una solución en el corto plazo, avanzará con medidas de fuerza “dentro del marco de las leyes y la Constitución Nacional”.
Mientras tanto, el conflicto coincide con un nuevo incremento en las tarifas del transporte. Desde el 1° de julio aumentó un 4,1% el boleto de las líneas de colectivos que dependen de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, como parte del mecanismo de actualización automática basado en la inflación.