En la previa de una nueva jornada caliente en el Congreso, donde en Diputados está marcada por el tratamiento de la reforma de la Ley de Glaciares, el centro porteño amaneció con un imponente operativo de seguridad para contener a los manifestantes.
Como se volvió habitual en cada sesión legislativa durante la gestión oficialista, las inmediaciones del Palacio Legislativo fueron valladas desde temprano y copadas por efectivos de distintas fuerzas federales y de la Policía de la Ciudad.
El despliegue incluyó camiones hidrantes, móviles policiales y patrullas motorizadas, en una postal que anticipaba una jornada de tensión tanto dentro como fuera del recinto. Las vallas delimitan un perímetro amplio que restringe el acceso a manifestantes y transeúntes en los alrededores del Congreso.