Con la confirmación de la muerte de un nene de cuatro años que fue asesinado de un disparo en la cabeza por su padre en la localidad bonaerense de Coronel Suárez, comenzó una etapa de investigación en la que salieron a la luz los antecedentes de violencia de género y familiar ejercidas por el filicida.
Gustavo Suárez se quitó la vida con la misma pistola con la que acababa de asesinar a su hijo, Francisco, en un camión estacionado a la altura del acceso a Huanguelén de la Ruta 60.
El nene murió cuando ya estaba internado en un hospital de esa localidad.