El último miércoles, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) convocó a una “jornada de lucha” para el 15 de enero, en protesta por los despidos en diversos sectores de la administración pública nacional y porteña.
El titular de ATE, Rodolfo Aguiar, explicó que se convocará a una jornada de lucha “con modalidad a definir en cada provincia” el día mencionado, y que anticipan la movilización de la CGT el 24 del mismo mes, dado que esa fecha les queda “demasiado lejos” a los empleados estatales.
A su vez, el titular resaltó que el Centro Nacional de Jubilados de ATE programó en la misma reunión una jornada de protesta para el 10 de enero para reclamar por las medidas “que atentan contra sus haberes jubilatorios”, así como rechazar “cualquier intento de privatización del sistema previsional” frente a la sede de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).
Además, ATE sostuvo en un comunicado que se exigió la reincorporación “inmediata” de todos los despedidos, así como la convocatoria “inmediata” a paritarias, con propuesta de recomposición salarial para la administración pública.
Aguiar también llamó a que en todas las provincias se “interpele” a los diputados y senadores nacionales para que “pongan la cara”, debido a que “muchos cuando vuelven a sus distritos se olvidan de lo que votaron en Buenos Aires”.
Sumado a esto, aseveró que presentaron un amparo para “anular el DNU”, al manifestar que esperan “un poco más de valentía” de los jueces de la Nación, dado que “está quedando en evidencia que solo reciben órdenes del Estado nacional”.
“Los empleados estatales no podemos esperar y necesitamos salir a responder antes por el nivel de agresión que estamos sufriendo”, afirmó.
Con respecto a las asambleas, el titular indicó que se le está “perdiendo el miedo” al protocolo antihuelgas de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, mientras que expresó que no se les puede acusar a los empleados estatales de “estar quebrando la paz”, dado que quien atenta contra la paz “es el mismo gobierno con las medidas que está tomando”.
En este sentido, aseveró que los despedidos son trabajadores “que cumplen roles esenciales” para el funcionamiento del Estado”, y que desde el Gobierno nacional “se intenta configurar el fraude laboral más grande de la historia”.
“Desde ATE podemos sentarnos a la mesa para discutir un nuevo Estado, pero uno que esté al servicio de la gente y no solo para garantizar el negocio que algunos vivos tienen con el Estado. Vamos a proponer que se profundice el plan de lucha al país”, concluyó.