La Justicia de Tucumán imputó esta mañana a un joven de 21 años que ayer mató a su padre de un escopetazo durante un forcejeo, cuando quiso evitar que la policía se llevara detenido a un hermano con el que acababa de discutir en una vivienda de la localidad tucumana 7 de Abril, informaron hoy fuentes judiciales. El auxiliar fiscal de la Unidad de Homicidios I, Guillermo Di Lella imputó a Lucas Adrián Romano Miranda (21) por el delito de "homicidio culposo", es decir sin intención, y que tuvo como víctima a su propio padre Ramón Antonio Miranda (40). Durante la audiencia se le impuso al acusado medidas de menor intensidad por el plazo de seis meses mientras avanza la investigación, que consisten en "la promesa de someterse al procedimiento, no obstaculizar la investigación, fijar y mantener un domicilio y presentarse en sede policial periódicamente".
Según establecieron los investigadores, el hecho que se investiga ocurrió alrededor de las 2.30 de ayer, cuando los hermanos Lucas Adrián, Santiago Agustín y Sergio David Miranda Romano se encontraban tomando bebidas alcohólicas en una vivienda, momento en que se inició una discusión entre ellos. Sus familiares intentaron calmarlos pero no lo lograron, por lo que solicitaron apoyo de la policía, que acudió al lugar, aprendió a Sergio y lo trasladó a una comisaría de la zona. Ante esta situación, el ahora acusado fue a su vivienda ubicada en el mismo predio y buscó una escopeta calibre 16, mientras que su padre al ver que el joven estaba armado salió detrás de él con el fin de evitar mayores problemas, iniciándose un forcejeo entre ambos. En esas circunstancias, según establecieron los pesquisas, de manera accidental se disparó la escopeta que tenía el joven y el disparo impactó en su padre, quien falleció en el lugar. De acuerdo con el informe preliminar el impacto se produjo en la región externo clavicular derecha de la víctima, causándole lesiones a nivel pulmonar, que le produjeron la muerte. Los investigadores informaron que las declaraciones de los familiares que estuvieron presente al momento de los hechos coincidieron en que "el fallecimiento de Ramón Antonio Miranda Romano se habría producido de manera accidental en el marco de un forcejeo con su hijo, con quien no tenía ningún tipo de conflicto".